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Ante las permanentes situaciones adversas que le ha tocado atravesar en los últimos tiempos, el presidente de Las Águilas Rugby Club, Eduardo Samita, cuestionó la inacción de los funcionarios gubernamentales y de la Justicia y la falta de respuestas concretas.

En lo que va del año, la institución fue objeto de destrozos, robos y usurpaciones, y a pesar de las denuncias no hay avances desde quienes deben tomar decisiones.

El dirigente se mostró dolido al sostener que “da bronca, nadie hace nada, los políticos piensan en ellos, no atienden el teléfono”.

Precisó que desde la provincia se le extendió el Registro Único de Beneficiarios del Hábitat (RUBH), pero lamentó que en la práctica tenga poca legitimidad.

“Nos dicen no sirve para nada pero el gobierno te da como si fuera un título de propiedad. Estamos cansados pero no bajamos los brazos”, enfatizó.

En declaraciones a FM La Red exteriorizó toda su desazón por las permanentes usurpaciones que sufre el predio que la entidad posee en el barrio ex Aero Club,

y que luego son puestas a la venta. “Esta gente es dañina, son sinvergüenzas. En los últimos meses nos robaron más de 5.000 ladrillos, nadie ve nada ni sabe nada”,

lamentó. Añadió que “todo está documentado con denuncias, pero viene la policía, saca fotos, da unas vueltas, se va, hacemos las presentaciones judiciales y

todo vuelve a quedar en nada”, para sostener que “el fiscal (Gustavo) Valero, que fue quien nos tomó la denuncia por la toma de los terrenos, fue a hacer un acta

de constatación al predio del club pero tampoco se avanzó”.

Sobre las ocupaciones ilegales del predio que poseen al sur de la Ruta Nacional 16, Samita amplió que “hicieron 4 o 6 chozas, a la espera que la justicia

no actúe por unos meses y después se largan a vender los terrenos”, en una práctica que se mantiene en el tiempo y que incluso se publicita a través de las redes sociales.

  Un sinfín de exigencias

Manteniendo el tono crítico, producto de la falta de respuestas, Eduardo Samita informó que está a cargo de la presidencia de Las Águilas Rugby Club,

aunque también detalló que la ejerce en la medida de sus posibilidades porque se está tratando un cáncer que le ha imposibilitado continuar con la actividad que tenía acostumbrado.

Al tiempo que relató los sucesos que han venido produciéndose en los últimos tiempos, fustigó que a quienes actúan de buena fe y en el marco

de la ley le exijan más que a los usurpadores y a quienes generan destrozos. “Voy a querer abrir una caja de ahorro al banco, y me piden hasta la partida

de nacimiento de mi tátara abuela, y por eso no podemos abrir”, explicó.

Sin embargo cuestionó que “otras personas pueden ir a tomar un predio gratuitamente, y ellos no tienen ni que presentar papeles.

En la actividad privada trabajamos, pagamos impuestos, destinamos algunas horas del día a una actividad social o deportiva, tenemos que llevar

radiografía de la abuela que se murió hace 50 años, pero a ellos no le piden ningún papel”, recriminó.

  La colaboración en mano de obra

Actualmente se está continuando con la construcción del quincho para ofrecer mayores servicios a los socios y colaboradores del club.

Dicha tarea se realiza con mano de obra aportada por la Delegación del Ministerio de Infraestructura en Sáenz Peña, pero esta semana sufrieron una vez más el accionar de los vándalos.

“Hemos conseguido el acompañamiento de Marcos Nieva (delegado de Infraestructura), que es el padre de un jugador de nuestras divisiones inferiores”

indicó Samita, para remarcar que “cuando lo fui a ver, no hubo problemas y se puso a disposición”. En tal sentido solicitó a la comunidad la colaboración

de materiales de construcción para poder continuar con la obra.   Sobre las tareas que encaran puntualizó que “estamos poniendo en orden la papelería del club”,

y adelantó que una vez más buscarán dotar de iluminación a la cancha principal. “Cuando tengamos iluminación nueva, que no es que la pagamos

sino que es por alguien que colabora, seguramente van a venir a romper todo con hondas” expresó con dolor, para concluir que

“lo más lamentable acá es la justicia y la política que no actúan como deberían”.