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La abogada de la exintendente de Resistencia usó la carta de “causa armada”, pidió nulidades y apuntó contra Zunilda Niremperger como estrategia defensiva. Dijo que la jueza federal actuó en la causa influida por “problemas de resentimiento”.A poco más de una semana del pedido del Ministerio Público Fiscal de una condena de 10 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra la exintendente Aída Ayala  en la causa “Lavado II” o “PIMP”, su defensa planteó nulidades y utilizó como estrategia una supuesta relación de la jueza federal Zunilda Niremperger con el imputado Daniel Alejandro Fisher.

A Ayala la acusan de delitos de negociaciones incompatibles con la función pública, incumplimiento de deberes de funcionario público, defraudación contra la administración pública y por lavado de activos agravado, como miembro de una banda formada para la comisión continuada de hechos, junto al secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales, Jacinto Sampayo, y otros 15 imputados.

La abogada defensora Olga Mongelós dijo que la jueza federal de Resistencia Zunilda Niremperger debió apartarse de la causa desde la primera instancia tras haber leído el listado con los nombres de los imputados, en el que se encontraba Daniel Alejandro Fisher, con quien, según el propio imputado y la estrategia defensiva de Ayala, la magistrada habría mantenido una relación sentimental.

Con frases como “me duele como mujer”, “le enseño valores a mis hijos” y “voy a ventilar”, Mongelós le dedicó varios minutos a hacer juicios de valor contra la magistrada. Su intervención sobre este tema provocó que en distintos momentos el fiscal Federico Carniel se tomara la cabeza, como no concibiendo lo que estaba oyendo.

Perlita de la jornada: en varios tramos el fiscal federal Federico Carniel se tomó la cabeza, se movía como desaprobando lo que la abogada decía y hasta como no concibiendo lo que escuchaba.

Según la estrategia defensiva, la exintendente de Resistencia sufrió la violación de sus garantías constitucionales ya que, a su criterio, la jueza debería haberse apartado por la relación sentimental que le endilgó con Fisher. “Es una falta gravísima que una funcionaria judicial haya tenido una relación íntima con uno de los imputados”, opinó Mongelós.

Aferrada a ese argumento, expuesto por el imputado y que ella consideró como probado, dijo que “valoraba como mujer” (en tiempo pasado) a Niremperger pero que como defensora tenía que “ventilar” la vida privada. “Debió haberse apartado y hoy no estaríamos ventilando esto acá y enterándose toda la ciudad de Resistencia que ella era amante de uno de los imputados”, insistió.

 

Perlita de la jornada: en varios tramos el fiscal federal Federico Carniel se tomó la cabeza, se movía como desaprobando lo que la abogada decía y hasta como no concibiendo lo que escuchaba.

Mongelós citó un incidente de recusación, que le sirvió para encuadrar su relato defensivo, en el que Fisher declaró: “Mantuve una relación íntimo-sentimental con la doctora Zunilda Nipemperger desde mediados del 2002 hasta mediados del 2003, paralelamente, y de manera intermitente, mantuve una relación similar con la señorita Moira With, hija de Aída Ayala, la cual continuó hasta el 2006. En el 2003 la señora juez me planteó que no concurriera a su domicilio a cualquier horario, que necesitaba estructurar la relación más formalmente y que quería que decida optar por una u otra relación. Situación que no definía a favor de la señora juez, es lógico que la señora juez esté enojada, no fue la elegida. Lo que provocó su enojo y dio por terminada nuestra relación”.

Alejandro Fisher, el imputado por el que el MPF pidió 8 años de prisión por los delitos de defraudación contra la administración pública y lavado de activos agravado.

LA LLAMADA QUE DIO ORIGEN A ESTA CAUSA

La causa contra Aída Ayala indicó el 23 de enero de 2018 por un llamado anónimo a la Policía Federal Argentina, denunciando maltrato y extorsión por parte de Jacinto Sampayo y su hijo Facundo, quienes presuntamente pedían dinero al personal municipal bajo amenazas. Para la defensa de la exintendente “esa llamada anónima nunca existió”.

Con esa posición planteó la nulidad de uno de los momentos bisagras de la investigación. Cabe destacar que por ese llamado se inició una investigación preliminar que derivó en un requerimiento de instrucción por presuntas maniobras de lavado de activos, corrupción, fraude a la administración pública, enriquecimiento ilícito y asociación ilícita.

La fiscalía estableció que Sampayo ocultaría su patrimonio a través de su sobrino Carlos Huidobro y otros socios, para evitar investigaciones de la AFIP. Posteriormente se amplió el requerimiento incluyendo a quienes hoy están imputados.

Al señalar que la llamada fue falsa insistió en la “parcialidad” de Niremperger: “Algo había que abrocharle – a Aída Ayala -porque su adversario número uno (por Jorge Capitanich) estaba en la municipalidad y la jueza tenía problemas de resentimiento porque ella era la madre de la chica por la cual el doctor Fisher se decidió”.

Por Gabriel BobisPeriodista