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Es reconocido como uno de los jugadores más desequilibrantes de la historia del fútbol argentino 1​. Se destacó por su gran calidad técnica y facilidad para el regate, con un estilo muy particular basado en repentinos enganches y cambios de ritmo a la hora de eludir, además de su facilidad para definir de vaselina.

Tuvo una importante etapa como habitual jugador de la Selección de fútbol de Argentina, con la que jugó 87 partidos y anotó 17 goles, disputó tres mundiales y fue subcampeón de la Copa Confederaciones 1995. A nivel olímpico, ganó la Medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 1995, la Medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1996 y el Torneo Preolímpico de 1996.

También es uno de los grandes ídolos de la afición riverplatense, club en el que tuvo cuatro etapas: entre 1991 y 1996, donde se transformaría en una de las apariciones más importantes de la década para el fútbol argentino, consagrándose campeón de numerosos campeonatos locales: los Aperturas de 1991, 1993, 1994 y 1996 y de la Libertadores de 1996.

 

Su segunda etapa, entre 2000 y 2002, se dio después de un irregular período de tres temporadas y media en el fútbol europeo, en las que defendió los colores de Valencia, Sampdoria y Parma. Más experimentado, Orteguita se volvería uno de los líderes futbolísticos del conjunto de Núñez, junto a una gran generación de cracs de la talla de Saviola, Pablo Aimar, D’Alessandro y Fernando Cavenaghi, entre otros. Dirigidos técnicamente por Ramón Díaz, tendría un nivel otra vez brillante, consagrándose como uno de los mejores jugadores de América y validando su titularidad en el seleccionado albiceleste. Conseguiría un nuevo torneo local, el Clausura 2002.

Después de un breve paso por el Fenerbahce turco, una larga inactividad de 17 meses por suspensión y dos temporadas en Newell’s Old Boys (donde ganaría el Apertura 2004 y tendría un gran rendimiento), en 2007, volvería otra vez al conjunto millonario. En esta tercera etapa, el club tendría acentuados problemas institucionales y deportivos. Pese a esto, esta tercera etapa estaría colmada de grandes actuaciones de El burrito, que sería el símbolo y manija del equipo pese a su avanzada edad, todo esto sería consagrado con la obtención del Clausura 2008, dirigidos técnicamente por El cholo Simeone.

Pero una vez terminado el campeonato, Simeone decidiría borrarlo del plantel, por lo cual iría a jugar una temporada en condición de préstamo al Independiente Rivadavia Mendocino, del ascenso argentino, sin tener un gran rendimiento. Después del préstamo, volvería a River Plate, que era dirigido técnicamente por su amigo Leonardo Astrada.

En este retorno sus apariciones fueron más esporádicas que en las etapas anteriores. En enero de 2011, Ortega seria nuevamente sacado de la plantilla, esta vez por Juan José López, debido a su indisciplina e inasistencias en los entrenamientos, por lo que marcharía a jugar seis meses en condición de préstamo a All Boys (a fin de esa temporada, River Plate sufriría su histórico descenso). Para la siguiente temporada, el nuevo director técnico de River, Matías Almeyda, no lo tendría en cuenta para buscar el ascenso a Primera División, por lo cual resolverían darlo nuevamente a préstamo, esta vez por un año a Defensores de Belgrano, de la Tercera Categoría del fútbol argentino. Una vez terminado el préstamo y con River Plate otra vez en primera, Almeyda decidiría no tomarlo en cuenta para la siguiente temporada, por lo que El burrito Ortega, el 8 de agosto de 2012, decidiría hacer oficial su retiro del fútbol profesional.